¡HOY ES LUNES!

Esta es una anécdota de como hice para lograr que a mi y a 14 personas más nos gustaran los Lunes.

Al iniciar el año, con pereza después de las vacaciones navideñas, y con frío por el temporal que azotaba el país, se me ocurrió una idea.

Esa mañana iniciaba clases mi hija, la dicha es que ella es la última alumna del recorrido. He observado que hay niños y niñas de edades muchos menores, oscilan de 7 años en adelante y por lo general vienen somnolientos.

Hacía mucho frio y decidí obsequiar como regalo de Año Nuevo un CHOCOLATE CALIENTE, me hubiera gustado darles a todos los miembros que se conducían en el busito escolar, pero lamentablemente esa vez no tenía suficiente leche, y decidí dárselos a la niñera y al conductor por ser los que salen más temprano de sus casas.

A la mañana siguiente, la niñera me hizo un comentario mas o menos así : “Fíjese que ayer compartí el chocolate con el niño (o niña no recuerdo bien) porque estaba llorando por el frio que tenía, y eso lo calentó y reactivo”. Entonces les dije que los Lunes les tendría chocolate caliente.

Se preguntaran ¿Por qué los Lunes?  Bueno, en primer lugar, mi situación económica es precaria, al igual que la mayoría de mis compatriotas, y sumado a eso no he podido conseguir trabajo o emprender un negocio, por lo tanto un día a la semana es lo que considero que puedo gastar. Volviendo al tema, se los ofrecí los Lunes porque a la mayoría de las personas no nos gustan los Lunes, mucho menos a los estudiantes.

Entonces me dije, voy a darles el chocolate caliente con dos objetivos: 1) para que entren en calor, ya que la mañana es fría y 2) para que tengan una motivación todos los Lunes (apareando el Lunes al chocolate caliente).

En la misma semana, hubo otro día muy frio y esta vez hice tres chocolates caliente, y le dije a la niñera que ese se lo diera al pequeño que iba llorando la vez pasada. Otro día más,  hice la bebida caliente pero esta vez para todos los ocupantes del bus, lastimosamente por falta de comunicación, no se repartió como yo había pensado, era Viernes.

Al fin llegó el Lunes, 20 de enero de 2014 y adivinen, y no tenía leche L. Lo que ocurrió en el bus era asombroso, cuando abrí el portón de la casa, las caras de los niños tenían una expresión contagiosa, estaban emocionados, estaban esperando el chocolate, justamente como yo se los había prometido. Estaban sumamente dinámicos, no lo podían disimular, su mirada eran muy expresiva.

Al ver que yo no salía con nada entonces los más pequeños empezaron a cantar “Chocolate, chocolate, chocolate”  me pareció simpático y me dije, “realmente funcionó, no están adormecidos como todos los demás días”, entonces les expliqué que hoy no tenía chocolate pero que mañana martes les tendría. Y al ver sus caritas tristes me conmovieron y pregunté ¿cuántos niños son en total? Y me dijeron que 6, pero yo les pregunté de nuevo, cuántos son en total, contando los niños que se sientan atrás. Al final me dijeron que eran 12. Les dije que me esperaran un momento, entré rápido a la casa y luego salí para entregarles unas paletas de dulce de leche  para que las repartieran entre todos y así ¡SALVAR EL LUNES!

Conclusión: Ahora puedo afirmar que a ellos y a mí nos gustan los Lunes, me agradó su carita de emoción y el hecho que exigieran con cantos su chocolate. En este momento ya estoy lista para entregarles su chocolate caliente mañana y prometo hacer todo lo posible por convertirlo en tradición, probablemente haga algunas variaciones para no aburrirlos. Ha sido ¡UN GRAN LUNES!

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